Provincia: Skåne (Suecia)
Distancia: 18 km (aprox.)
Mapa:

Track: Descargar MalmoLund.gpx
Descripción:
Cuenta la leyenda ciclista que hace una década las autoridades suecas, siguiendo ejemplos de otros países, decidieron embarcarse en el proyecto de construir una «autopista» ciclista que, con dos carriles en cada sentido, protecciones para el viento, áreas de servicio y sin intersecciones con otras vías, permitiese pedalear con la mayor comodidad posible por la llanura que separa las ciudades sureñas de Malmö y Lund.
Aunque el proyecto nunca se llevó a cabo (al menos por el momento), sí existe entre ambas localidades un magnífico carril-bici que, como es habitual en casi todo el norte de Europa, permite que los ciclistas minimicen su contacto con los vehículos a motor. En espera de que se construya esa mítica autopista, recorramos lo que ya tenemos y vayamos en bici desde la costera ciudad de Malmö (la tercera población más grande de Suecia) hasta su vecina universitaria Lund.
Nuestra ruta en Malmö arranca muy cerca del canal que rodea el centro de la ciudad, concretamente en el cruce de Kaptensgatan con Kungsgatan (por donde ya hemos pasado en nuestro paseo turístico por la ciudad). Esta última es la calle que debemos seguir, una larga avenida ajardinada por cuyo centro (por el lado izquierdo de los jardines) discurre el carril-bici. Después de cruzar una ancha calle (Amiralsgatan) y otras más pequeñas y de haber dejado a nuestra izquierda el pintoresco edificio moderno que alberga una comisaria, nos topamos de frente con una bella iglesia dedicada a San Pablo. Se trata de un templo de planta central hexagonal construido en el siglo XIX. Sobre las paredes de ladrillo amarillo contrasta el tejado de aluminio (originalmente era de cobre) coronado por una cruz de oro.


Tras rodear la iglesia continuamos por la calle ajardinada hasta que esta se acaba un poco más adelante. Al otro lado de la plazuela que encontramos, y ligeramente a nuestra derecha (cuidado en el cruce con los abundantes autobuses), encontramos la continuación natural de nuestra ruta en una calle cuyo nombre ya nos da una idea de hacia dónde se dirige: Lundavägen. Junto a la acera del lado derecho vemos un carril-bici que debemos tomar para dirigirnos hacia el noreste.
Después de cruzar una nueva calle bastante ancha (Homsgatan) y de pasar bajo las vías del tren, continuamos por una larga recta que va saliendo de la ciudad dejando a la izquierda una zona comercial donde nos llama la atención una pequeña tienda con forma de faro. Algo más adelante, entre las naves comerciales y nosotros, se cuela una autovía (para coches, por desgracia) que obliga a la calle que estamos siguiendo, que hasta ahora era impecablemente recta, a hacerse un poco a la derecha y, repentinamente, girar en ángulo recto a la izquierda para pasar bajo la autovía antes de volver a girar noventa grados a la derecha y obligarnos a subir un repecho (de los pocos que encontraremos hoy) para pasar sobre una nueva autovía y sobre un pequeño río. Pasados los obstáculos, nuestra ya familiar Lundavägen se interna en un polígono industrial volviendo a adoptar su forma recta. El carril-bici que seguimos nos obliga aquí a cruzar la calle para circular por el lado izquierdo de la calle.
Al salir del polígono industrial nuestra ruta empieza a verse cubierta de árboles al pasar junto a un templo frente al cual un cartel nos indica que pertenece a la Iglesia de la Cienciología, nada menos. Después el paisaje vuelve a ser de nuevo urbano, pues nos encontramos en el municipio de Bürlov, más concretamente en la comunidad de Ärlov. La calle (que aún conserva su nombre) tuerce ligeramente a la derecha. En pocos metros vemos a nuestra derecha la iglesia local, un edificio neogótico construido en el año 1900 en ladrillo y arenisca, con tejado de pizarra. Junto a la iglesia se encuentra el cementerio.


Salimos de la localidad separándonos unos metros de la carretera para circular pegados a un gran centro comercial del que lo más destacable son los curiosos aparcamientos circulares para bicis, señalizados por una gran bici metálica de color rojo. Inmediatamente después debemos tomar el desvío del carril-bici hacia la derecha para cruzar una calle por un paso subterráneo y emerger al otro lado en la parte trasera de un supermercado Lidl (también vemos aquí una curiosa «urbanización» hecha de contenedores metálicos). Pasado el supermercado, nuestro carril-bici vuelve a acercarse a la carretera para pasar junto a unas pistas deportivas y, después, salir al raso. Las primeras tierras de labor que encontramos en esta excursión y que estamos atravesando ahora nos sirven para comprobar que la idea de proteger la autovía ciclista del viento no era ninguna tontería, y es que aquí cuando el viento sopla no lo hace en vano. El hecho de que las bicicletas urbanas suecas como la que he alquilado para la ocasión obliguen al ciclista a pedalear totalmente erguido (lo que puede ser muy cómodo, pero resulta escasamente aerodinámico) tampoco ayuda.
Tras pasar sobre una nueva autovía (también para coches) nos adentramos en una nueva zona de viviendas, aunque esta vez el aire es menos urbano y más rural, ya que se trata de casas bajas. Aquí nuestro magnífico carril-bici cruza de nuevo la carretera y, a la derecha de esta, se transforma en una acera amplia que debemos compartir con los peatones. Estamos en la localidad de Åkarp y a la izquierda vemos la posada que marcaba la mitad del camino entre Malmö y Lund. Al construirse el ferrocarril y dejar de ser necesaria esta parada y posta, la antigua posada se transformó en conjunto escolar en 1856, tal y como reza la inscripción en su fachada.

Una vez pasado Åkarp nos adentramos en una nueva zona de campo abierto y el carril-bici vuelve a independizarse y se convierte en una vía separada de la calzada principal por una franja de césped. Además, como se ve en las imágenes, el carril-bici cuenta con iluminación, lo que permite utilizarlo incluso en las largas noches del invierno nórdico. A la izquierda, al otro lado de la carretera, podemos ver un miliario de piedra con inscripciones en las que destaca una corona, las siglas FRS (Fredericus Rex Sueciae, en referencia a Fredrik I) y la fecha de 1728. Mirando hacia el otro lado, hacia nuestra derecha, lo que nos encontramos es la transitada autovía (sí, sigue siendo para vehículos a motor) que transcurre en paralelo a nuestra ruta a no demasiados metros de nuestra posición. A lo lejos, más allá de la autovía, vemos ya en la distancia el campanario de la iglesia de Uppåkra destacando sobre la interminable llanura.


A nuestra izquierda aparece un nuevo pueblo, Hjärup, por cuyo límite suroriental transcurre la carretera junto a la que pedaleamos. De hecho, antes de abandonar esta localidad nuestro carril-bici vuelve a cambiar de lado para pasar ahora a la izquierda de la calzada. Ya fuera del casco urbano cruzamos una carretera perpendicular y a continuación descendemos un par de metros (lo que en esta inmensa planicie parece un pronunciado descenso) para cruzar bajo nuestra Lundavägen y volver a pedalear por su lado derecho. Merece la pena mencionar que, por la carretera que hemos cruzado unos metros atrás, se llega a la iglesia de Uppåkra que ya hemos visto antes en la lejanía. La iglesia actual es del siglo XIX, pero lo interesante del lugar viene de siglos anteriores como se puede comprobar visitando el Centro Arqueológico de Uppåkra: en la zona existió un importante núcleo poblacional durante la Edad del Hierro e incluso se conservan varios túmulos funerarios de la Edad del Bronce.

El carril-bici se separa ahora unos metros de la calzada hasta que vemos nuestro camino interrumpido por una nueva carretera perpendicular. Nosotros debemos seguir recto, aunque ahora no pedaleamos por un carril-bici, sino por la vía de acceso a una zona urbanizada entre cuyas casas circulamos prestando atención a los coches con los que podamos encontrarnos (tranquilidad: los conductores suecos son extremadamente sociables y no parecen tener prisa en ningún momento, lo que contrasta con lo que encontramos en otros países, donde los conductores parecen estar siempre desesperados por llegar a algún lugar).
Al terminar las casas, giramos a la derecha y a continuación, en el primer cruce, tomamos a la izquierda para retomar brevemente el carril-bici, que nos permite pasar por debajo de una carretera antes de morir poco más adelante. Ahora debemos tomar la carretera a la izquierda siguiendo las instrucciones de la pequeña señal azul para ciclistas que tenemos ante nosotros. Es interesante mencionar que a partir de aquí, como ya estamos entrando en Lund, los carteles que debemos seguir son los que indican cómo llegar a Stortorget, la plaza en la que terminaremos nuestra excursión de hoy.
Estamos en la localidad (más bien barrio) de Sankt Lars, donde lo primero que encontramos son varios edificios que acogen algunas empresas tecnológicas. Después de abandonar la carretera durante unos metros, nuestra ruta vuelve a ella para cruzar un pequeño río (no demasiado limpio, para qué engañarnos) y adentrarnos en una zona donde los edificio están ahora ocupados por centros educativos. Estas construcciones formaban parte antes de lo que fue el Hospital de Sankt Lars para enfermos mentales, inaugurado en un siglo XIX en el que las condiciones de los hospitales psiquiátricos no eran precisamente las más deseables.
La entrada a Lund nos lleva a través de numerosos cruces y constantes cambios de dirección, por lo que es importante seguir escrupulosamente los carteles que nos indican el camino correcto hacia Stortorget, siempre por carriles-bici adosados a las correspondientes calles: de Sankt Lars väg pasamos a Klostergårdsvägen, de ahí a Malmövägen y a su continuación natural Stora Södergatan. Siguiendo por esta calle llegaríamos ya a nuestro destino, pero la ruta nos desvía antes, al llegar a la entrada del Stadsparken -o Parque Municipal de Lund- (en este cruce, por cierto, encontramos una pizzería donde llenar nuestro estómago por un precio más que razonable, aunque su concepto de ensalada sea un tanto peculiar), por una vía más tranquila -Gyllenkroks allé- que rodea el parque, para después continuar recto por Grönegatan, desde donde solo nos queda girar a la derecha por Kattesund para llegar a nuestro destino: Stortorget.

Stortorget no es sino una gran plaza adoquinada a la que se abren los principales edificios administrativos de la localidad. Si el día está soleado, unos grandes bancos nos invitan a recostarnos y descansar de nuestro peregrinaje… sí, he dicho bien: peregrinaje, pues si tomamos la callejuela que sale de la plaza hacia el norte, antes de llegar a la catedral encontraremos un cartel que nos informa de que el recorrido que hemos hecho hoy forma parte de la ruta que une Santiago de Compostela con Vadstena (Suecia) y Nidaros (Noruega). Aporto esta información debido a que asumo que nadie sabía que por aquí pasaba una ruta jacobea. De hecho, un joven estudiante con quien entablé conversación no dio muestras de haber oído tal cosa en su aún corta vida. Sin embargo, a apenas unos metros de aquí, una librería religiosa oferta en sus estantes numerosas guías para peregrinos a Santiago que tengan buen dominio de la lengua sueca.


Por supuesto, un punto importante de esa ruta religiosa es la impresionante estructura románica de arenisca que tenemos ante nosotros y que no es otra cosa que la catedral de Lund (actualmente luterana), originaria del siglo XII y que estuvo bajo la advocación de San Lorenzo. Dejando a un lado las torres de la fachada principal y el magnífico ábside exterior, lo más interesante lo encontramos cuando atravesamos las puertas de bronce para pasar al interior, donde podemos visitar de forma gratuita la cripta original del siglo XII (con curiosas figuras aferradas a las columnas) y, entre otras muchas cosas, el interesantísimo Horologium mirabile Lundense: un reloj astronómico que data del siglo XV.







Por supuesto, no debemos dejar de pasear por esta preciosa ciudad universitaria que guarda verdaderos tesoros tras cada esquina (aunque en la oficina de turismo se limiten a darte un plano esquemático con apenas un par de lugares señalizados). Para empezar un edificio que ya hemos visto: el Liberiet, una biblioteca del siglo XV que actualmente es un centro de acogida a peregrinos (junto a él se encuentra el cartel informativo que mencioné antes).
Prosiguiendo hacia el norte, encontramos también la Kungshuset (casa del rey) -residencia del gobernador allá por el siglo XVI-, el edificio central de la Universidad de Lund (prestigiosa universidad fundada en 1666), el precioso edificio de la biblioteca universitaria y su fachada cubierta de hiedra, así como innumerables lugares que merecen ser visitados con tiempo. Por supuesto, como recomiendo siempre, lo mejor es perderse pedaleando por las empedradas calles medievales del centro de la ciudad y, como un estudiante más, dejar que sea la propia Lund la que nos descubra sus secretos.









Hemos llegado así al fin de esta breve pero intensa aventura sueca. ¿Fin? Bueno… la Sociedad Sueca para la Conservación de la Naturaleza (Naturskyddsföreningen, o algo así) publicó hace tiempo un folleto en el que proponía esta ruta Malmö-Lund que acabamos de realizar solo como primera etapa de un viaje en bicicleta con final en Estocolmo. Ahí lo dejo…